¿Artista o torturador?
Hace unos días llegó a mi correo un e-mail sobre un supuesto artista, Guillermo Vargas Habacuc, considerado por unos un artista, y otros, un simple maltratador, un narcisista más. Ya me habían llegado noticias de su “obra” por otras fuentes, y finalmente no pude hacer menos que denunciar sus actos.
Bien es sabido por todos que el arte moderno no deja indiferente a nadie, ya sea para bien o para mal, pero Habacuc, como se hace llamar, llegó hasta extremos nunca vistos. Su obra, titulada “Eres lo que lees”, expuesta en agosto del pasado año en Managua (Nicaragua), consistió en capturar a un perro callejero al que llamó “Natividad”, atarlo a una esquina de la exposición y dejarlo morir de hambre mientras cientos de personas pasaban por delante inmutables. En diversos vídeos se puede ver como “Natividad” día a día iba perdiendo fuerzas, y como la vida se le escapaba a expensas de una persona que asegura ser artista, y que según sus propias declaraciones: “Me reservo decir si es cierto o no que el perro murió”.
Es cuanto menos sorprendente e impactante ver como ciertas personas ven en este claro caso de maltrato algún resquicio de arte, defendiendo la libertad y creatividad de cada uno. Pero si bien se defienden las libertades de los artistas, ¿qué hay de la libertad de los animales? ¿Qué hay de artístico en ver como un animal muere de inanición con el paso de los días? Si les parece bien ver sufrir a un animal, ¿por qué no a una persona? En tal caso numerosas asociaciones contra el maltrato y defensores de derechos humanos lo impedirían, ¿y por qué no hacer lo mismo si se trata de un animal? Está claro que aun hay un gran abismo de respeto entre personas y el resto de la naturaleza, abismo que hay que superar si queremos llegar a mejorar, y que se pone de claro manifiesto al invitar a Habacuc de nuevo a la Bienal Centroamericana de Honduras este mismo año.
Recientemente se ha iniciado una campaña para impedir su reaparición en dicho evento a través de Internet, recogiendo firmas que ha alcanzado hasta la fecha un total de 1.400.000 firmas. Pocas exposiciones “artísticas” han conseguido poner de común acuerdo a numerosas gentes de países tan diversos, y si, como afirman algunos de sus seguidores, lo que se quería poner de manifiesto con dicha obra es la hipocresía humana, 1.400.000 personas, y seguramente muchas más, pensamos que hay infinitas formas de hacerlo sin necesidad de que un animal inocente tenga que pagar con su vida.
Macarena Benguigui
Voluntaria de la Asociación Amigos de los Animales de Granada
PLATAFORMA ANIMALISTA GRANADINA
para firmar: http://www.petitiononline.com/13031953
para ver el video: http://www.youtube.com/wach.....
viernes, 28 de marzo de 2008
miércoles, 30 de enero de 2008
Colabora con la Plataforma
Si quieres colaborar con la Plataforma puedes ingresar tus ayudas en la cuenta corriente que tenemos en Caja Granada
2031 0234 83 0115649406.
Para transferencias internacionales:BIC-SWIFT CODE: CECAESMM031
IBAN: ES84 2031 0234 83 0115649406
Entre nuestros proyectos inmediatos estan la elaboracion y distribucion de un folleto de concienciacion en relacion con los animales domesticos que se distribuirá por los pueblos de la Porvincia de Granada.
Estamos organizando la creacion de un equipo para gestion de denuncias de maltrato en colaboracion con:
www.animalistas.org y www.asanda.org
Pronto esperamos contaros mas novedades.
2031 0234 83 0115649406.
Para transferencias internacionales:BIC-SWIFT CODE: CECAESMM031
IBAN: ES84 2031 0234 83 0115649406
Entre nuestros proyectos inmediatos estan la elaboracion y distribucion de un folleto de concienciacion en relacion con los animales domesticos que se distribuirá por los pueblos de la Porvincia de Granada.
Estamos organizando la creacion de un equipo para gestion de denuncias de maltrato en colaboracion con:
www.animalistas.org y www.asanda.org
Pronto esperamos contaros mas novedades.
martes, 4 de diciembre de 2007
Un triste mendrugo
Una mañana del frío invierno granadino a fines de noviembre, mes en el que se habían alcanzado
temperaturas nocturnas bajo cero, un voluntario de la Asociación Amigos de los Animales de
Granada, refugio perteneciente a la Plataforma en Defensa del Animal Abandonado de Granada,
circulaba por la Circunvalación de esta ciudad cuando en las proximidades de la salida de
Calicasas-Chaparral-Colomera pudo comprobar una vez más la “generosidad humana” para con
los animales.
En el arcén se encontraba un pastor alemán, más
concretamente una hembra de unos seis meses de
edad, que sentada a modo de esfinge miraba a todos los
que pasaban en sus cómodos vehículos con sistema de
calefacción de serie. Al verla, paré mi turismo y me
acerqué hacia ella para hacer ver que le pasaba, pues
su estado era extremadamente famélico y parecía
deshidratada. Al examinarla pude ver que una de sus
patas estaba totalmente fuera de lugar, totalmente
independiente de su cadera y la otra también parecía
estar seriamente dañada. Sin duda había sido
atropellada por un vehículo que tras lesionarla la había
desatendido abandonándola a su triste suerte en la
carretera. Me impresionó el gesto de su cara al mirarme;
una miraba con quietud, como si no sintiera. ¿Como es
posible que no se queje o muestre dolor por tan graves
heridas? Junto a ella había un mendrugo de pan que alguien le había arrojado desde algún
vehículo en marcha. Que “generosidad”, que “bondad” para con los animales.
Había que ayudarla inmediatamente, así que llamé a otra compañera, veterana de nuestro
Refugio, que tras examinarla, decidimos trasladarla urgentemente a nuestro Veterinario. Cuando
nos acercamos a la perrita no hizo ningún ademán de mordernos, sino que colaboró para que con
nuestra extrema delicadeza para no causarle más dolor, pudímos alojarla en la parte trasera de mi
turismo. La operación, si bien no fue dificultosa si que fue angustiosa, pues mientras mi
compañera le cogía por debajo de las patas delanteras, yo la cogía por debajo de la barriguita,
junto a sus patas totalmente desencajadas de su cadera, totalmente fuera de sí, en una terrible
posición. Se encontraba húmeda, debida a la sangre que si bien no era reciente, estaba
totalmente humedecida por el orín que se había hecho encima recientemente.
El traslado al Veterinario fue rápido pero con mucha delicadeza, intentando que no se moviera
demasiado. Allí nuevamente tuvimos que trasladarla hacia
una de las salas en donde le dieron un cuenco de agua que
se lo bebió con lentitud pero incesantemente ritmo. A partir
de sentirse ya cuidada, empezó a tiritar, volviéndole los
lógicas muestras de dolor por las lesiones que había
sufrido y de los que no había mostrado con anterioridad
ninguna reacción, como si se “hubiera olvidado de sus
lesiones”. Le puso la Veterinaria una manta eléctrica para
que no perdiese temperatura, mientras examinaba el
blanco de sus globos oculares y el color de sus encías, que
mostraban una fuerte deshidratación.
Tras ver que carecía de microchip, examinaron
concienzudamente sus lesiones con radiografías y
exploraciones varias, se constató lo que suponíamos pero
no queríamos oír: estaba paralítica de su tercio inferior, y
nada podía hacerse para que pudiera llevar una vida
normal, así que tuvimos que “dormir” a la perrita, tuvimos
que cesar su dolor despegándola de la vida, una triste vida
que alguien le había arrancado abandonándola herida y
que otros le habían “permitido” alargar su sufrimiento. Fue doloroso el saber que otro perro
cruzaba nuevamente el “Puente del Arco Iris” por culpa de la “inhumanidad humana”, y como
muchos de ellos, de manera silenciosa y anónima, sin más nombre que el de “la perrita
atropellada junto al mendrugo”.
Tan doloroso fue conocer el desenlace de esta perrita como uno de los detalles que me
informaron los Veterinarios que la atendieron: “lleva al menos siete días con estas fracturas”.
¿Como?, -les pregunté-. “Si, que fue atropellada hace al menos siete días”. Mis ojos no pudieron
llenarse de lágrimas, pues el dolor, la incomprensión, la rabia y la decepción impidieron que
brotaran. ¿Como es posible que fuera atropellada hace una semana y el único cuidado de los
cientos de personas que pasaron junto a ella, del más “considerado”, fue el darle un mendrugo de
pan? Un triste mendrugo de pan para una cachorra de seis meses atropellada, desatendida e
ignorada en la carretera durante más de siete días, durante más de 168 horas, durante más de
10.000 minutos de dolorosa quietud. Que “espléndida”, que “generosa”, que “dadivosa” es la
especie humana que critica abiertamente los actos
cometidos por los “farruquitos” motorizados, mientras
lavan su conciencia arrojando a una perra paralítica un
mendrugo de pan que yace en el arcén de una carretera.
¿Como pueden mirarse al espejo cada mañana esos
seres desalmados que no mostraron ningún sentimiento
que les motivara a atenderla?
¿Como pueden conmoverse esos seres crueles por una
dulzona película lacrimógena con sintonía musical
acorde, y luego no hacer nada por otro ser que sufre
durante tantos días?
¿Como pueden abrazar y besar a sus hijos, padres o
pareja esos seres despreciables que miraron para otro
lado, diciendo “pobrecito perro”?
QUE HACER EN ESTOS CASOS
Si bien lo evidente no debe explicarse, y menos aún a la gente de tal bajeza moral que no hace
nada por evitar el sufrimiento animal, si alguna vez tienes la mala suerte de atropellar a una
animal que se cruza por la carretera o si localizas a un animal en el borde de una carretera o
camino que permanece prácticamente inmóvil o se desplaza con dificultad, con claros síntomas de
tener serias lesiones, haz lo siguiente:
- Acércate a él y examina si tiene algún daño óseo, si sangra, si puede moverse.
- Si compruebas o presumes que tiene daños, intenta trasladarlo al veterinario más cercano
para que lo examinen, pues si no tienen cura sus heridas, al menos evitarán su dolor. Para
ello, échale una manta o prenda de tela en su cabeza para que se tranquilice y te sea más
fácil cogerlo e izarlo a tu coche.
- Si no puedes trasladarlo porque no se deja coger, llama a un Veterinario de urgencia para
que acuda al lugar (en toda localidad siempre hay alguno cercano), para que lo examine
allí y si no tiene cura, pueda eutanasiarlo.
- Si no dispones de medios económicos para sufragar estas atenciones médicas, puedes
comunicarlo al Ayuntamiento de la localidad correspondiente y esperar junto al animal la
llegada de éstos. Si no tienes el teléfono puedes llamar al 112 para que lo comuniquen,
pues según el artículo 27 de la Ley 11/2003 de 24 de Noviembre de Protección de los
Animales de Andalucía, “corresponde al Ayuntamiento la recogida y transporte de los
animales abandonado y perdidos.”
- Si presencias su atropello y el culpable desatiende al animal atropellado, toma su matrícula
y denúncialo por desatender sus obligaciones.
No te puedo prometer que no te llevarás un mal rato al involucrarte en el caso, pero lo que si te
puedo decir es que tras tu dolor y tristeza, te invadirá una serena calma satisfactoria de haber
hecho lo que debías, de haber interrumpido el dolor de un animal.
ASOCIACIÓN AMIGOS DE LOS ANIMALES DE GRANADA
www.amigosdelosanimales.org.es
info@amigosdelosanimales.org.es
temperaturas nocturnas bajo cero, un voluntario de la Asociación Amigos de los Animales de
Granada, refugio perteneciente a la Plataforma en Defensa del Animal Abandonado de Granada,
circulaba por la Circunvalación de esta ciudad cuando en las proximidades de la salida de
Calicasas-Chaparral-Colomera pudo comprobar una vez más la “generosidad humana” para con
los animales.
En el arcén se encontraba un pastor alemán, más
concretamente una hembra de unos seis meses de
edad, que sentada a modo de esfinge miraba a todos los
que pasaban en sus cómodos vehículos con sistema de
calefacción de serie. Al verla, paré mi turismo y me
acerqué hacia ella para hacer ver que le pasaba, pues
su estado era extremadamente famélico y parecía
deshidratada. Al examinarla pude ver que una de sus
patas estaba totalmente fuera de lugar, totalmente
independiente de su cadera y la otra también parecía
estar seriamente dañada. Sin duda había sido
atropellada por un vehículo que tras lesionarla la había
desatendido abandonándola a su triste suerte en la
carretera. Me impresionó el gesto de su cara al mirarme;
una miraba con quietud, como si no sintiera. ¿Como es
posible que no se queje o muestre dolor por tan graves
heridas? Junto a ella había un mendrugo de pan que alguien le había arrojado desde algún
vehículo en marcha. Que “generosidad”, que “bondad” para con los animales.
Había que ayudarla inmediatamente, así que llamé a otra compañera, veterana de nuestro
Refugio, que tras examinarla, decidimos trasladarla urgentemente a nuestro Veterinario. Cuando
nos acercamos a la perrita no hizo ningún ademán de mordernos, sino que colaboró para que con
nuestra extrema delicadeza para no causarle más dolor, pudímos alojarla en la parte trasera de mi
turismo. La operación, si bien no fue dificultosa si que fue angustiosa, pues mientras mi
compañera le cogía por debajo de las patas delanteras, yo la cogía por debajo de la barriguita,
junto a sus patas totalmente desencajadas de su cadera, totalmente fuera de sí, en una terrible
posición. Se encontraba húmeda, debida a la sangre que si bien no era reciente, estaba
totalmente humedecida por el orín que se había hecho encima recientemente.
El traslado al Veterinario fue rápido pero con mucha delicadeza, intentando que no se moviera
demasiado. Allí nuevamente tuvimos que trasladarla hacia
una de las salas en donde le dieron un cuenco de agua que
se lo bebió con lentitud pero incesantemente ritmo. A partir
de sentirse ya cuidada, empezó a tiritar, volviéndole los
lógicas muestras de dolor por las lesiones que había
sufrido y de los que no había mostrado con anterioridad
ninguna reacción, como si se “hubiera olvidado de sus
lesiones”. Le puso la Veterinaria una manta eléctrica para
que no perdiese temperatura, mientras examinaba el
blanco de sus globos oculares y el color de sus encías, que
mostraban una fuerte deshidratación.
Tras ver que carecía de microchip, examinaron
concienzudamente sus lesiones con radiografías y
exploraciones varias, se constató lo que suponíamos pero
no queríamos oír: estaba paralítica de su tercio inferior, y
nada podía hacerse para que pudiera llevar una vida
normal, así que tuvimos que “dormir” a la perrita, tuvimos
que cesar su dolor despegándola de la vida, una triste vida
que alguien le había arrancado abandonándola herida y
que otros le habían “permitido” alargar su sufrimiento. Fue doloroso el saber que otro perro
cruzaba nuevamente el “Puente del Arco Iris” por culpa de la “inhumanidad humana”, y como
muchos de ellos, de manera silenciosa y anónima, sin más nombre que el de “la perrita
atropellada junto al mendrugo”.
Tan doloroso fue conocer el desenlace de esta perrita como uno de los detalles que me
informaron los Veterinarios que la atendieron: “lleva al menos siete días con estas fracturas”.
¿Como?, -les pregunté-. “Si, que fue atropellada hace al menos siete días”. Mis ojos no pudieron
llenarse de lágrimas, pues el dolor, la incomprensión, la rabia y la decepción impidieron que
brotaran. ¿Como es posible que fuera atropellada hace una semana y el único cuidado de los
cientos de personas que pasaron junto a ella, del más “considerado”, fue el darle un mendrugo de
pan? Un triste mendrugo de pan para una cachorra de seis meses atropellada, desatendida e
ignorada en la carretera durante más de siete días, durante más de 168 horas, durante más de
10.000 minutos de dolorosa quietud. Que “espléndida”, que “generosa”, que “dadivosa” es la
especie humana que critica abiertamente los actos
cometidos por los “farruquitos” motorizados, mientras
lavan su conciencia arrojando a una perra paralítica un
mendrugo de pan que yace en el arcén de una carretera.
¿Como pueden mirarse al espejo cada mañana esos
seres desalmados que no mostraron ningún sentimiento
que les motivara a atenderla?
¿Como pueden conmoverse esos seres crueles por una
dulzona película lacrimógena con sintonía musical
acorde, y luego no hacer nada por otro ser que sufre
durante tantos días?
¿Como pueden abrazar y besar a sus hijos, padres o
pareja esos seres despreciables que miraron para otro
lado, diciendo “pobrecito perro”?
QUE HACER EN ESTOS CASOS
Si bien lo evidente no debe explicarse, y menos aún a la gente de tal bajeza moral que no hace
nada por evitar el sufrimiento animal, si alguna vez tienes la mala suerte de atropellar a una
animal que se cruza por la carretera o si localizas a un animal en el borde de una carretera o
camino que permanece prácticamente inmóvil o se desplaza con dificultad, con claros síntomas de
tener serias lesiones, haz lo siguiente:
- Acércate a él y examina si tiene algún daño óseo, si sangra, si puede moverse.
- Si compruebas o presumes que tiene daños, intenta trasladarlo al veterinario más cercano
para que lo examinen, pues si no tienen cura sus heridas, al menos evitarán su dolor. Para
ello, échale una manta o prenda de tela en su cabeza para que se tranquilice y te sea más
fácil cogerlo e izarlo a tu coche.
- Si no puedes trasladarlo porque no se deja coger, llama a un Veterinario de urgencia para
que acuda al lugar (en toda localidad siempre hay alguno cercano), para que lo examine
allí y si no tiene cura, pueda eutanasiarlo.
- Si no dispones de medios económicos para sufragar estas atenciones médicas, puedes
comunicarlo al Ayuntamiento de la localidad correspondiente y esperar junto al animal la
llegada de éstos. Si no tienes el teléfono puedes llamar al 112 para que lo comuniquen,
pues según el artículo 27 de la Ley 11/2003 de 24 de Noviembre de Protección de los
Animales de Andalucía, “corresponde al Ayuntamiento la recogida y transporte de los
animales abandonado y perdidos.”
- Si presencias su atropello y el culpable desatiende al animal atropellado, toma su matrícula
y denúncialo por desatender sus obligaciones.
No te puedo prometer que no te llevarás un mal rato al involucrarte en el caso, pero lo que si te
puedo decir es que tras tu dolor y tristeza, te invadirá una serena calma satisfactoria de haber
hecho lo que debías, de haber interrumpido el dolor de un animal.
ASOCIACIÓN AMIGOS DE LOS ANIMALES DE GRANADA
www.amigosdelosanimales.org.es
info@amigosdelosanimales.org.es
martes, 20 de noviembre de 2007
Dianimal Genial
¡Esto es maravilloso! ¡Es estupendo! ¡Qué buen día hemos pasado! ¡Ojala todos los días pudieran subir los perros en los autobuses urbanos!
Todos estos comentarios se podían oír durante y después la celebración de la fiesta. Las más de 3.000 personas y animales que se acercaron ese día intentando pasar un día agradable lo consiguieron. Todo transcurrió en armonía y civismo. Se vieron pocos excrementos en el suelo y no hubo ningún altercado entre tanto animal. Y por ahí tenemos que empezar todos los propietarios de animales: comportarnos con educación para que el resto de la gente empiece también a respetar a nuestros queridos amigos de 4 patas. Pero no tenemos que olvidar el objetivo de la fiesta: acercar un poco más al ciudadano al mundo animal, dar a conocer la labor que hacen los refugios y hacer que disminuyan los abandonos y maltratos.
Dianimal Concursos
Dianimal para Todos
El stand de la plataforma lleno de gente interesada en adoptar algún desgraciado de los distintos refugios o para colaborar, los veterinarios y educadores dando consejos para que la convivencia en casa sea feliz..... los bomberos, ejército, club agility Alhambra, el educador para obediencia.... todos demostraron a los asistente que los perros sirven para algo más que para compañía: ayudan al ciudadano y lo hacen disfrutar de unos momentos inolvidables. Se terminaron los bizcochos, el café, las patatas fritas... El mercadillo también acusó un descenso de objetos....El stand de lobo park nos recordó que los tatarabuelos de los perros fueron los lobos. El peluquero nos demostró que no sólo los perros van a la peluquería para ponerles lacitos; es también una cuestión de higiene cuando se les corta las uñas, se limpia las orejas, se recorta el flequillo.... Algunos disfrutaron de un rato de tranquilidad consultando libros en la biblioteca y los más pequeños se pusieron en la piel de un perro cuando se les pintó ojos, hocico y le pusieron orejas de sus amigos caninos.
Dianimal Agradecimientos
Todo esto fue posible gracias al Ayuntamiento de Cenes de la Vega, en concreto a la Concejalía de Asuntos Sociales que desde el primer momento se ofreció a hacer todo lo posible para que esta fiesta viera la luz y consiguió que la compañía de transportes urbanos accediera al transporte de animales ese día para acudir al evento. Gracias Daniel, Oscar y Miguel por estar pendientes ese día. La banda municipal de Cenes también quiso participar y cerró el día con un magnífico concierto.
También agradecer a la Asociación de Voluntarios de la Caixa de Granada por toda la aportación de material y por confiar en nosotros siempre. Además de otros colaboradores como Xigno (creación publicidad), Wild Punk (relación con medios de comunicación), Granada Hoy y Onda Cero, Coca Cola, Copistería Coca, Chatarras Fuentes, Puleva, Liceo Gráfico y el Área de Cultura de la Diputación Provincial de Granada. Agradecer también a todos los asistentes por su buen comportamiento, y a todos los voluntarios y personas que aportaron su granito de arena para que fuera un día inolvidable.
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