martes, 4 de diciembre de 2007

Un triste mendrugo

Una mañana del frío invierno granadino a fines de noviembre, mes en el que se habían alcanzado
temperaturas nocturnas bajo cero, un voluntario de la Asociación Amigos de los Animales de
Granada, refugio perteneciente a la Plataforma en Defensa del Animal Abandonado de Granada,
circulaba por la Circunvalación de esta ciudad cuando en las proximidades de la salida de
Calicasas-Chaparral-Colomera pudo comprobar una vez más la “generosidad humana” para con
los animales.
En el arcén se encontraba un pastor alemán, más
concretamente una hembra de unos seis meses de
edad, que sentada a modo de esfinge miraba a todos los
que pasaban en sus cómodos vehículos con sistema de
calefacción de serie. Al verla, paré mi turismo y me
acerqué hacia ella para hacer ver que le pasaba, pues
su estado era extremadamente famélico y parecía
deshidratada. Al examinarla pude ver que una de sus
patas estaba totalmente fuera de lugar, totalmente
independiente de su cadera y la otra también parecía
estar seriamente dañada. Sin duda había sido
atropellada por un vehículo que tras lesionarla la había
desatendido abandonándola a su triste suerte en la
carretera. Me impresionó el gesto de su cara al mirarme;
una miraba con quietud, como si no sintiera. ¿Como es
posible que no se queje o muestre dolor por tan graves
heridas? Junto a ella había un mendrugo de pan que alguien le había arrojado desde algún
vehículo en marcha. Que “generosidad”, que “bondad” para con los animales.
Había que ayudarla inmediatamente, así que llamé a otra compañera, veterana de nuestro
Refugio, que tras examinarla, decidimos trasladarla urgentemente a nuestro Veterinario. Cuando
nos acercamos a la perrita no hizo ningún ademán de mordernos, sino que colaboró para que con
nuestra extrema delicadeza para no causarle más dolor, pudímos alojarla en la parte trasera de mi
turismo. La operación, si bien no fue dificultosa si que fue angustiosa, pues mientras mi
compañera le cogía por debajo de las patas delanteras, yo la cogía por debajo de la barriguita,
junto a sus patas totalmente desencajadas de su cadera, totalmente fuera de sí, en una terrible
posición. Se encontraba húmeda, debida a la sangre que si bien no era reciente, estaba
totalmente humedecida por el orín que se había hecho encima recientemente.
El traslado al Veterinario fue rápido pero con mucha delicadeza, intentando que no se moviera
demasiado. Allí nuevamente tuvimos que trasladarla hacia
una de las salas en donde le dieron un cuenco de agua que
se lo bebió con lentitud pero incesantemente ritmo. A partir
de sentirse ya cuidada, empezó a tiritar, volviéndole los
lógicas muestras de dolor por las lesiones que había
sufrido y de los que no había mostrado con anterioridad
ninguna reacción, como si se “hubiera olvidado de sus
lesiones”. Le puso la Veterinaria una manta eléctrica para
que no perdiese temperatura, mientras examinaba el
blanco de sus globos oculares y el color de sus encías, que
mostraban una fuerte deshidratación.
Tras ver que carecía de microchip, examinaron
concienzudamente sus lesiones con radiografías y
exploraciones varias, se constató lo que suponíamos pero
no queríamos oír: estaba paralítica de su tercio inferior, y
nada podía hacerse para que pudiera llevar una vida
normal, así que tuvimos que “dormir” a la perrita, tuvimos
que cesar su dolor despegándola de la vida, una triste vida
que alguien le había arrancado abandonándola herida y
que otros le habían “permitido” alargar su sufrimiento. Fue doloroso el saber que otro perro
cruzaba nuevamente el “Puente del Arco Iris” por culpa de la “inhumanidad humana”, y como
muchos de ellos, de manera silenciosa y anónima, sin más nombre que el de “la perrita
atropellada junto al mendrugo”.
Tan doloroso fue conocer el desenlace de esta perrita como uno de los detalles que me
informaron los Veterinarios que la atendieron: “lleva al menos siete días con estas fracturas”.
¿Como?, -les pregunté-. “Si, que fue atropellada hace al menos siete días”. Mis ojos no pudieron
llenarse de lágrimas, pues el dolor, la incomprensión, la rabia y la decepción impidieron que
brotaran. ¿Como es posible que fuera atropellada hace una semana y el único cuidado de los
cientos de personas que pasaron junto a ella, del más “considerado”, fue el darle un mendrugo de
pan? Un triste mendrugo de pan para una cachorra de seis meses atropellada, desatendida e
ignorada en la carretera durante más de siete días, durante más de 168 horas, durante más de
10.000 minutos de dolorosa quietud. Que “espléndida”, que “generosa”, que “dadivosa” es la
especie humana que critica abiertamente los actos
cometidos por los “farruquitos” motorizados, mientras
lavan su conciencia arrojando a una perra paralítica un
mendrugo de pan que yace en el arcén de una carretera.
¿Como pueden mirarse al espejo cada mañana esos
seres desalmados que no mostraron ningún sentimiento
que les motivara a atenderla?
¿Como pueden conmoverse esos seres crueles por una
dulzona película lacrimógena con sintonía musical
acorde, y luego no hacer nada por otro ser que sufre
durante tantos días?
¿Como pueden abrazar y besar a sus hijos, padres o
pareja esos seres despreciables que miraron para otro
lado, diciendo “pobrecito perro”?
QUE HACER EN ESTOS CASOS
Si bien lo evidente no debe explicarse, y menos aún a la gente de tal bajeza moral que no hace
nada por evitar el sufrimiento animal, si alguna vez tienes la mala suerte de atropellar a una
animal que se cruza por la carretera o si localizas a un animal en el borde de una carretera o
camino que permanece prácticamente inmóvil o se desplaza con dificultad, con claros síntomas de
tener serias lesiones, haz lo siguiente:
- Acércate a él y examina si tiene algún daño óseo, si sangra, si puede moverse.
- Si compruebas o presumes que tiene daños, intenta trasladarlo al veterinario más cercano
para que lo examinen, pues si no tienen cura sus heridas, al menos evitarán su dolor. Para
ello, échale una manta o prenda de tela en su cabeza para que se tranquilice y te sea más
fácil cogerlo e izarlo a tu coche.
- Si no puedes trasladarlo porque no se deja coger, llama a un Veterinario de urgencia para
que acuda al lugar (en toda localidad siempre hay alguno cercano), para que lo examine
allí y si no tiene cura, pueda eutanasiarlo.
- Si no dispones de medios económicos para sufragar estas atenciones médicas, puedes
comunicarlo al Ayuntamiento de la localidad correspondiente y esperar junto al animal la
llegada de éstos. Si no tienes el teléfono puedes llamar al 112 para que lo comuniquen,
pues según el artículo 27 de la Ley 11/2003 de 24 de Noviembre de Protección de los
Animales de Andalucía, “corresponde al Ayuntamiento la recogida y transporte de los
animales abandonado y perdidos.”
- Si presencias su atropello y el culpable desatiende al animal atropellado, toma su matrícula
y denúncialo por desatender sus obligaciones.
No te puedo prometer que no te llevarás un mal rato al involucrarte en el caso, pero lo que si te
puedo decir es que tras tu dolor y tristeza, te invadirá una serena calma satisfactoria de haber
hecho lo que debías, de haber interrumpido el dolor de un animal.
ASOCIACIÓN AMIGOS DE LOS ANIMALES DE GRANADA
www.amigosdelosanimales.org.es
info@amigosdelosanimales.org.es

3 comentarios:

Gobo dijo...

Es increíble que exista gente capaz de abandonar a esos seres que tanto nos aportan. Indignante.

Ema dijo...

Me ha comnovido mucho este articulo, no comprendo a la raza humana como se puede ser tan insensible con estos niños peluditos que dan todo a cambio de solo cariño

Angelo dijo...

Totalmente de acuerdo con Ema, recuerdo que hace un par de años hubo una campaña televisva en Italia donde aparecía un perrito en una carretera en evidente estado de desnutrición y una voz decía "Por qué me hiciste esto si yo lo hubiese dado todo por ti?"
Estas cosas tienen que cambiar, supuestaente tenemos capacidad de raciocinio o no?